viernes, 6 de diciembre de 2019

Acto de reparación al Sagrado Corazón de Jesús

Oh dulce Jesús, cuya desbordante caridad para los hombres es requerida por tanto olvido, negligencia y desprecio, míranos postrados ante tu altar ansiosos por reparar mediante un acto especial de homenaje la cruel indiferencia y las heridas, a las cuales tu amoroso corazón está sujeto en todas partes.

¡Atención, ay! que nosotros mismos hemos tenido una participación en tales grandes indignidades, que ahora lamentamos desde lo más profundo de nuestros corazones, humildemente le pedimos perdón y declaramos nuestra disposición a expiar mediante expiación voluntaria no solo por nuestros propios delitos personales, sino también por los pecados de aquellos que, alejándose del camino de la salvación, se niegan en su obstinada infidelidad a seguirte a Ti, su Pastor y Líder, o, renunciando a los votos de su bautismo, han abandonado el dulce yugo de Tu Ley.

Ahora estamos resueltos a expiar todos y cada uno de los lamentos deplorables cometidos contra Ti; estamos decididos a hacer las paces por las múltiples ofensas contra la modestia cristiana en la vestimenta y el comportamiento impropio, por todas las malas seducciones establecidas para atrapar los pies de los inocentes, por las frecuentes violaciones de domingos y días festivos, y las impactantes blasfemias pronunciadas contra Ti y Tus santos.

También deseamos enmendar los insultos a los que están sometidos Tu Vicario en la tierra y Tus sacerdotes, por la profanación, por negligencia consciente o terribles actos de sacrilegio, del mismísimo Sacramento de Tu Amor Divino; y, por último, por los crímenes públicos de naciones que resisten los derechos y la autoridad de enseñanza de la Iglesia que tú has fundado.

¿O, divino Jesús, pudimos lavar tales abominaciones con nuestra sangre? Ahora ofrecemos, en reparación por estas violaciones de Tu honor divino, la satisfacción que una vez le hiciste a tu Padre eterno en la cruz y que continúas renovando diariamente en nuestros altares; lo ofrecemos en unión con los actos de expiación de Tu Virgen Madre y todos los santos y de los fieles piadosos en la tierra; y prometemos sinceramente recompensar, en la medida de lo posible con la ayuda de Tu gracia, por toda negligencia de Tu gran amor y por los pecados que nosotros y otros hemos cometido en el pasado. De ahora en adelante viviremos una vida de fe inquebrantable, de pureza de conducta, de perfecta observancia de los preceptos del evangelio y especialmente de la caridad. Prometemos lo mejor de nuestro poder evitar que otros te ofendan y traer la mayor cantidad posible de seguirte.

Oh, amando a Jesús, a través de la intercesión de la Santísima Virgen María, nuestro modelo en reparación, dignamos recibir la ofrenda voluntaria que hacemos de este acto de expiación; y por el don supremo de la perseverancia, mantennos fieles hasta la muerte en nuestro deber y la lealtad que te debemos, para que algún día podamos llegar a ese hogar feliz, donde Tú con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.